Siquirres rinde homenaje a San José Patriarca

En un ambiente festivo, con el calor característico del pueblo siquirreño, y un templo lleno en su totalidad, Siquirres celebró a su santo patrono San José Patriarca. 

Al ser en punto las 9 de la mañana, los patronos de las filiales engalanaban las principales calles del cantón central, dirigiéndose al templo parroquial, para que al ser las 10 de la mañana diera inicio la santa Misa, la cual estuvo a cargo de nuestro obispo Mons. Javier Román Arias, y concelebrada por los presbíteros Efrén Romero, Fabio Garro y Adalberto Dorati.

Con cantos alegres y una asamblea dispuesta, se vivió la eucaristía amenamente, recordando la vida de José, así como también monseñor nos recordaba “cuantos hermanos nuestros desean tener ese encuentro con Jesús”, haciendo alusión a la entrega del servicio a los demás y con nuestra misión evangelizadora, mientras nos lanzaba la pregunta  “¿Qué estamos dispuestos a hacer para llevarlos a Jesús?”. 

En su homilía, además, monseñor Javier nos instaba llevar a Jesús a los demás, “hacer que otros le amen”, nos motiva a enseñar su palabra a los más necesitados.

 Por otro lado, el obispo ejemplificaba la vida de San José, la cual como nos decía, no se presentaba fácil, ya que lo primero que tiene que hacerse es descubrir la voluntad de Dios. “él tenía un proyecto, casarse con María, formar una familia…”, “Pero Dios irrumpe en su vida y lo invita a dejar aquel proyecto y lo invita en esta misión de ser padre adoptivo de su hijo, Dios ya tenía otro plan para él”. 

Con el ejemplo de amor, entrega y fidelidad de San José, “Dios pudo perfectamente cumplir su misión de salvar al mundo”, y es en este mundo moderno que tenemos que tomarle de modelo, porque “quien quiera conocer a Jesús, debe conocer también el camino de la Cruz”, recalcaba el obispo mientras continuaba así la santa Misa.

 Y entre aplausos y agradecimientos, se cerraba un año más la Eucaristía al santo patrono de Siquirres, pero en el exterior del templo, otros feligreses colaboraban ofreciendo desde productos alimenticios, hasta entretenimiento con los juegos tradicionales y otras cosas más, mientras con cantos se amenizaba y a estos le acompañaban desde niños hasta adultos con sus trajes vaqueros,  esperando que diera inicio la gran subasta de ganado.

 Sin duda alguna, el pueblo siquirreño un año más hizo gala de su calor humano y solidario, demostrando el amor a su templo parroquial y su Santo, mismo amor que reflejaba San José, hacia su esposa de María y su hijo Jesús. Amor que Dios nos demuestra a diario.

¡San José Patriarca, ruega por nosotros!

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (12,20-33):

En aquel tiempo, entre los que habían venido a celebrar la fiesta había algunos griegos; éstos, acercándose a Felipe, el de Betsaida de Galilea, le rogaban: «Señor, quisiéramos ver a Jesús.»
Felipe fue a decírselo a Andrés; y Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús.
Jesús les contestó: «Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre. Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este. mundo se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará. Ahora mi alma está agitada, y ¿qué diré?: Padre, líbrame de esta hora. Pero si por esto he venido, para esta hora. Padre, glorifica tu nombre.»
Entonces vino una voz del cielo: «Lo he glorificado y volveré a glorificarlo.»
La gente que estaba allí y lo oyó decía que había sido un trueno; otros decían que le había hablado un ángel.
Jesús tomó la palabra y dijo: «Esta voz no ha venido por mí, sino por vosotros. Ahora va a ser juzgado el mundo; ahora el Príncipe de este mundo va a ser echado fuera. Y cuando yo sea elevado sobre la tierra atraeré a todos hacia mí.»
Esto lo decía dando a entender la muerte de que iba a morir.

Palabra del Señor

Mons. Romero un hombre de FE

Mons. Óscar Arnulfo Romero, un hombre profundamente marcado por el amor, y quien vivió por defender a los más débiles, y fue hasta su último suspiro parte de su lucha, de la lucha por el pueblo Salvadoreño.

Hoy, recordamos aquel  23 de marzo de 1980, un día antes de su muerte, Romero hizo desde la catedral un enérgico llamamiento al ejército salvadoreño, en su homilía titulada La Iglesia, un servicio de liberación personal, comunitaria, trascendente, que más tarde se conoció como Homilía de fuego:

 Yo quisiera hacer un llamamiento, de manera especial, a los hombres del ejército. Y en concreto a las bases de la Guardia Nacional, de la policía, de los cuarteles… Hermanos, son de nuestro mismo pueblo. Matan a sus mismos hermanos campesinos. Y ante una orden de matar que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice: “No matar”. Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la Ley de Dios. Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla. Ya es tiempo de que recuperen su conciencia, y que obedezcan antes a su conciencia que a la orden del pecado. La Iglesia, defensora de los derechos de Dios, de la Ley de Dios, de la dignidad humana, de la persona, no puede quedarse callada ante tanta abominación. Queremos que el gobierno tome en serio que de nada sirven las reformas si van teñidas con tanta sangre. En nombre de Dios pues, y en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: Cese la represión. 

El lunes 24 de marzo de 1980 aproximadamente a las 6:30pm fue asesinado cuando oficiaba una misa en la capilla del hospital Divina Providencia en la colonia Miramonte de San Salvador. Un disparo hecho por un francotirador desde un auto con capota de color rojo, impactó en su corazón momentos antes de la Sagrada Consagración. Tenía 62 años. Luego de ese capítulo tan impactante para todo el pueblo Salvadoreño, y toda la Iglesia en general, ha sido una figura especial y muy importante a lo largo de los años; por su valentía, y compromiso con los menos afortunados.

El pasado 7 de marzo, el papa Francisco autorizó las futuras canonizaciones de los beatos Pablo VI y Mons Romero. La casualidad divina quiso que en el mismo momento fueran aprobadas ambas causas, la suya y la del beato Papa Pablo VI, a quien desde siempre admiró.  En febrero, el cardenal Gregorio Rosa Chávez decía que el proceso del milagro presentado por la Iglesia salvadoreña en la Congregación para las Causas de los Santos, en el Vaticano, no ha tenido problemas.

El Cardenal, ha estado organizando a todo el pueblo, para que esta celebración sea vivida como un antes y un después en la historia de El Salvador “Es algo que el pueblo necesita y que va a permitir que tantas cosas que parecen imposibles, se hagan posibles, dijo en esa fecha el purpurado,  la Congregación para las Causas de los Santos ‘produce’ bienaventurados y santos, como la Madre Teresa, el padre Pío de Pietrelcina, Juan Pablo II, el arzobispo Óscar Romero, por su extraordinario testimonio evangélico, las naves emblemáticas de la Iglesia y de la sociedad están en nuestro tiempo”. 

Al preguntarle al Cardenal Gregorio sobre el lugar a realizarse la canonización, este respondió a Vatican News que el deseo de la Iglesia católica del país de que se haga en El Salvador, pero también matiza que Romero es un santo del mundo y será el papa Francisco quien tendrá la última palabra, “pero las dos opciones tienen muchísimos seguidores”.

 

“Mi voz desaparecerá, pero mi palabra que es Cristo quedará en los corazones que lo hayan querido acoger”(Homilía 17-12-78).

Evangelio del dia

Lectura del santo evangelio según san Juan (7,1-2.10.25-30):

EN aquel tiempo, recorría Jesús Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las Tiendas.
Una vez que sus hermanos se hubieron marchado a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas.
Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron:
«¿No es este el que intentan matar? Pues mirad cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que este es el Mesías? Pero este sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene».
Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó:
«A mí me conocéis, y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino que el Verdadero es el que me envía; a ese vosotros no lo conocéis; yo lo conozco, porque procedo de él y él me ha enviado».
Entonces intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora.

Palabra del Señor

 

Meditación del EvangelioEl Evangelio del día te invita a ser prudente. Jesús mismo da ejemplo pues, sabiendo que “los judíos trataban de matarlo”, salió hacia Jerusalén para las fiestas y, como dice la Escritura, “lo hizo sin que la gente se diera cuenta, como incógnito.” Y este modo de actuar no le impidió hablar con libertad.

El actuar con libertad va de la mano con la prudencia. Cuántas veces te has expuesto al peligro por falta de reflexión, solamente por satisfacer tus caprichos, por ejemplo: salir a un evento – fiesta, reunión, concierto, etc., y has regresado a casa a horas poco convenientes. Puedes notar que Jesús salió a celebrar la fiesta de los campamentos, pero lo hizo con prudencia; a ti te invita a disfrutar de la vida saliendo con tus amigos y personas de confianza o realizando cualquier actividad que sea de provecho en todos los ámbitos de tu vida, pero actuando con prudencia.

Aprende a cuidar tu relación, sea matrimonial o de noviazgo o amistad. Si eres padre y madre, cuida a tus hijos, conversa con ellos, muéstrales y dales amor más que tecnologías y cosas superficiales; recuerda que los hijos necesitan el calor de sus papas, más que la compañía de las institutrices – nanas -, necesitan de tus palabras no de tus mensajes de texto. Si eres hija(o) y sientes la lejanía de tus padres, comprende que probablemente ellos no lo hacen por mal, simplemente no saben cómo acercarse a ti y, en el fondo, llevan heridas que deben de sanar. Jesús cuidó a su familia y a sus discípulos, dejó que ellos fuesen antes y luego llegó para seguir enseñando.

Tal vez te preguntas qué tiene que ver el cuidar a tu familia con la prudencia en tu forma de actuar. La respuesta es simple, nuestro comportamiento es un reflejo de lo que vivimos en nuestro círculo familiar y, cuanto más fuerte sea el lazo familiar, el comportamiento con los amigos, en el colegio o universidad – si eres joven -, en el trabajo o proyectos que realices – si eres soltera(o) o casada(o) -, será el de una persona prudente que sabe vivir la vida siendo libre en su actuar.

Evangelio del día.

Lectura del santo evangelio según san Juan (5,31-47):

EN aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos:
«Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero. Hay otro que da testimonio de mí, y sé que es verdadero el testimonio que da de mí.
Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio en favor de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que vosotros os salvéis. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis gozar un instante de su luz.
Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido llevar a cabo, esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado.
Y el Padre que me envió, él mismo ha dado testimonio de mí. Nunca habéis escuchado su voz, ni visto su rostro, y su palabra no habita en vosotros, porque al que él envió no lo creéis.
Estudiáis las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues ellas están dando testimonio de mí, ¡y no queréis venir a mí para tener vida! No recibo gloria de los hombres; además, os conozco y sé que el amor de Dios no está en vosotros.
Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibisteis; si otro viene en nombre propio, a ese sí lo recibiréis.
¿Cómo podréis creer vosotros, que aceptáis gloria unos de otros y no buscáis la gloria que viene del único Dios? No penséis que yo os voy a acusar ante el Padre, hay uno que os acusa: Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza. Si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero, si no creéis en sus escritos, ¿cómo vais a creer en mis palabras?».

Palabra del Señor

 

Meditación del Evangelio: 

Las palabras en el Evangelio de hoy son duras de asimilar. Cristo asume una actitud severa, casi de enfado y reproche ante aquellos que no lograban abrirse a creer en Él. No deja de insistir en su anuncio de conversión. ¡Él de verdad quiere que todos los hombres y mujeres se salven!

Si somos honestos, vemos también en nosotros mismos que hay aspectos que todavía no agradan a Jesús del todo. Tal vez son cosas pequeñas, detalles; pero para el corazón que ama ningún detalle es demasiado pequeño. Tal vez son hábitos ya consolidados; pero para el corazón que ama nunca es tarde, nunca nada es demasiado duro. Y quién sabe si ésta será la Cuaresma en que hemos podido crecer un poco más en el amor…

El Señor reprocha sin reservas. No lo hace por una especie de amor propio herido; lo hace porque viene a hablarnos del amor del Padre; lo hace porque viene a darnos lo que en el fondo del alma tanto ansiamos… ¡Ojalá escuchemos hoy su voz! ¡Ojalá su reproche no sea en vano!

Éstos son los testigos del reproche: un Padre que ama infinitamente, y un alma –¡nuestra propia alma! – que tiene sed de vida eterna. El reproche es duro, y pensar en ello nos incomoda, sin duda. Pero sabemos que en la corrección hay esperanza de cambio, y que Cristo es el primer interesado en nosotros. ¡Acudamos a Él para tener Vida!

Audiencia general del Papa Francisco

En el miércoles 14 de marzo, el Papa Francisco presidió la Audiencia General en la plaza de san Pedro. Prosiguiendo con la catequesis sobre la Santa Misa meditó, a partir del relato de la aparición de Jesús a los discípulos de Emaús, sobre la oración del Padre nuestro, y la fracción del pan.

La oración del Señor hace resonar en nosotros los mismos sentimientos de Jesús por el Padre 

El Santo Padre explicó, en primer lugar, que cuando rezamos el Padrenuestro, rezamos como lo hacía Jesús: “es la oración que hizo Jesús -dijo -, Él nos la enseñó cuando los discípulos le dijeron ‘enséñanos a rezar’. ¡Es bello rezar como rezaba Jesús!”, exclamó también, y añadió que la oración del Padre nuestro, que se nos entregó en el día de nuestro Bautismo, “hace resonar en nosotros los mismos sentimientos de Cristo Jesús”.

“El rito de la Comunión en la Misa comienza con el rezo del «Padre nuestro». Es la oración por excelencia de los hijos de Dios. Con ella nos dirigimos a Dios llamándole “Padre”; esta es la mejor manera de prepararnos para recibir a Jesús en la Comunión. En ella pedimos el «pan nuestro de cada día», con una referencia particular al Pan eucarístico que necesitamos para vivir como hijos de Dios”.

A veces se reza el Padre nuestro “sin conexión”

Destacando el profundo significado del Padre nuestro, el Pontífice se detuvo a razonar sobre  las veces en que algunas personas recitan el Padre nuestro, “sin saber” lo que se dice. Recordó que cuando rezamos el Padre nuestro nos conectamos con el Padre que nos ama, y precisó que es el Espíritu quien nos da esta “conexión”, “este sentimiento de Hijos de Dios”.

“ El Padrenuestro hace resonar en nosotros los mismos sentimientos de Jesús ”

No es fácil perdonar a las personas que nos ofendieron, debemos pedir la gracia

“Imploramos también a Dios que perdone nuestras ofensas, y nos comprometemos al mismo tiempo a perdonar a los que nos han ofendido”. En este mismo punto de la catequesis que impartió en italiano, el Papa se detuvo para observar que no es fácil perdonar a las personas que nos ofendieron, y también para indicar que ello es una gracia que debemos pedir. “Señor enséname a perdonar como tú me has perdonado”, rezó.

“Así, abriéndonos al perdón de Dios nos disponemos a vivir el amor fraterno. Y por último le pedimos que nos libre del mal, que nos separa de Él y nos aleja de nuestros hermanos”, continuó.

El Señor da la Paz  y la gracia de perdonar a los que nos han ofendido

 

Sucesivamente Francisco se refirió al rito de la paz, que es precedido por la oración del sacerdote que a nombre de todos suplica: “Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días”, y profundizó que el intercambio del gesto de paz en el rito romano es porque “no es posible comunicar el único pan que nos hace un solo Cuerpo en Cristo, sin reconocernos pacificados en el amor fraterno”, puesto que  “la paz de Cristo no puede radicarse en un corazón incapaz de vivir la fraternidad y de recomponerla tras haberla herido”.

“Con el rito de la paz – dijo – se expresa la unión y el amor mutuo antes de acercarnos al Sacramento. Después tiene lugar la fracción del Pan. Es el gesto que Jesús realizó en la Última Cena y que permitió a los discípulos reconocerlo después de la Resurrección, como en Emaús. La fracción del Pan está acompañada por la invocación del “Cordero de Dios”, que es la imagen bíblica usada por Juan el Bautista para identificar a Jesús como Aquél que quita el pecado del mundo. En el Pan eucarístico, que se parte para la vida del mundo, reconocemos al verdadero Cordero de Dios, que es Cristo, y le suplicamos: “Ten piedad de nosotros…y danos la paz”.

No olvidar la gran oración de Jesús

El Romano Pontífice concluyó la catequesis en italiano señalando que las invocaciones «Ten piedad de nosotros», «dónanos la paz», nos ayudan a disponer nuestro ánimo para participar en el banquete eucarístico,  e invitó a no olvidar “la gran oración” que nos enseñó Jesús, es decir, la oración con la que Él rezaba al padre. “Esta oración nos prepara a la comunión”, dijo, e invitó a todos los presentes a concluir rezando cada uno en su idioma el Padre nuestro.
Fuente: http://Vatican News

Evangelio del día.

Lectura del santo evangelio según san Juan (5,17-30):

EN aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos:
«Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo».
Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no solo quebrantaba el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios.
Jesús tomó la palabra y les dijo:
«En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta sino lo que viere hacer al Padre. Lo que hace este, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que esta, para vuestro asombro.
Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere.
Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo todo el juicio, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió.
En verdad, en verdad os digo: quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado ya de la muerte a la vida.
En verdad, en verdad os digo: llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán.
Porque, igual que el Padre tiene vida en sí mismo, así ha dado también al Hijo tener vida en sí mismo. Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre.
No os sorprenda esto, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio.
Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió».

Palabra del Señor

 

Meditación del Evangelio: “Yo les aseguro que, quien escucha mi palabra y cree en el que me envió, tiene vida eterna y no será condenado en el juicio, porque ya pasó de la muerte a la vida”. Quiero detenerme a meditar esta frase que puede decir mucho a mi vida.

Escuchar tu palabra. Es la primera indicación que me das. Es necesario en este tiempo de Cuaresma entrar en contacto directo contigo a través de la Escritura. Es allí donde escucho tu voz, oigo lo que quieres para mí. Basta con un poco de fe y atención para descubrir los susurros que me das por medio de tu Evangelio.

Creer en el que me envió. La cuaresma es también tiempo de fe. Me invitas a creer en el Padre que te ha enviado para salvarme. No basta con escuchar, es necesario dar el paso y creer. Si la Escritura muestra el camino a seguir, la fe es la respuesta, la disposición firme a ir por esa vía marcada.

Tiene vida eterna. El camino que me muestras es el camino de la salvación. Es un camino estrecho y difícil, pero de nuevo, no estoy solo: contigo lo puedo recorrer. Como cristiano no puedo olvidar jamás que me has creado para la vida eterna, y todo lo que hago en esta vida está en dirección a esa meta.

Pasar de la muerte a la vida. Allí donde se abría un abismo, Tú has tendido un puente con tu cruz. Pasar de la muerte a la vida era algo que sólo podías hacer Tú. Gracias, Señor, por la redención con la que me has abierto el paso a la vida de salvación. Gracias, porque esto es lo que reviviré en esta Semana Santa que se acerca.

Cinco años sirviendo a la Iglesia. ¡Gracias Francisco por tu alegría!

Recordamos aquel día con suma alegría, aquel 13 de marzo del año 2013, en el que el Arzobispo de Buenos Aires (Argentina), para aquellos días el Cardenal Jorge Mario Bergoglio, fuera elegido como sucesor de San Pedro, convirtiéndose en el primer Papa latinoamericano y además  jesuita.

Francisco llega en momento importante para la Iglesia, un momento en el que eran necesarios ciertos cambios, ciertas transformaciones. Se dice que los cardenales acordaron que fuese cual fuese el elegido, este debía impulsar una reforma profunda a la Curia romana. Y hemos seguido de lleno el caminar del Papa Francisco, que ha cumplido y demostrado ser el Papa para estos tiempos.

Luego de un mes de ser electo, Francisco creó un Consejo para la reforma institucional de la curia en la que participan 9 cardenales de su confianza, al que se conoce como C9. Una de las tareas en las que más se ha comprometido el Pontífice para garantizar la transparencia financiera del Vaticano es la reforma económica de los distintos estamentos de la Curia y por ello creó el Consejo y la Secretaría de Economía, presidido por el Cardenal George Pell.

El primer viaje al extranjero  que realizó el Papa Francisco fue a Brasil (Río de Janeiro) del 22 al 20 de julio del mismo año, a la  XXVIII Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), un evento que convoca a los jóvenes de todo el mundo en torno a la figura del sumo pontífice. Durante el evento, el Papa destacó por su llamado a los jóvenes para “meterse en la vida” y no verla pasar desde el balcón, ser protagonistas del cambio, interesarse por la política y los problemas sociales y no dejarse ganar por la apatía. Además, al despedirse de los jóvenes, les pidió “ser revolucionarios” e ir “contracorriente”, contra esa “cultura de lo provisional”.

Tal vez el viaje más impactante fue el que realizó a Sri Lanka y Filipinas en enero del 2015. En este último el Santo Padre celebró una Misa en la capital (Manila) ante más de seis millones de personas, un evento que quedará en la historia como la Eucaristía más multitudinaria que se ha celebrado en el mundo.

En sus viajes apostólicos Francisco ha hecho un fuerte llamado por la paz, por la unión, por acoger al necesitado, y los más vulnerables.

   Uno de los momentos más importantes durante este pontificado, fue la convocatoria para el Jubileo Extraordinario de la Misericordia. Con un lema profundamente abrazador “Seamos misericordiosos como el Padre” con este lema se nos hace una llamada la conciencia, sobre la razón de ser de la Iglesia, la iglesia que es misionera por naturaleza… Y al ser misionera debe ser a su vez misericordiosa, compasiva.El Año Santo comenzó con la apertura de la Puerta Santa en la Basílica Vaticana durante la Solemnidad de la Inmaculada Concepción el 8 de diciembre. Cabe mencionar que durante el año Santo,  Francisco realizó visitó Cuba y Estados Unidos.

En su pontificado ha asistido a los Sínodos, ha sido invitado a ofrecer discursos, uno de ellos fue su visita a la ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS (ONU).

Extraemos una parte de su discurso en la ONU “En ese sentido, no faltan duras pruebas de las consecuencias negativas de las intervenciones políticas y militares no coordinadas entre los miembros de la comunidad internacional. Por eso, aun deseando no tener la necesidad de hacerlo, no puedo dejar de reiterar mis repetidos llamamientos en relación con la dolorosa situación de todo el Oriente Medio, del norte de África y de otros países africanos, donde los cristianos, junto con otros grupos culturales o étnicos e incluso junto con aquella parte de los miembros de la religión mayoritaria que no quiere dejarse envolver por el odio y la locura, han sido obligados a ser testigos de la destrucción de sus lugares de culto, de su patrimonio cultural y religioso, de sus casas y haberes y han sido puestos en la disyuntiva de huir o de pagar su adhesión al bien y a la paz con la propia vida o con la esclavitud.

Estas realidades deben constituir un serio llamado a un examen de conciencia de los que están a cargo de la conducción de los asuntos internacionales. No solo en los casos de persecución religiosa o cultural, sino en cada situación de conflicto, como Ucrania, Siria, Irak, en Libia, en Sudán del Sur y en la región de los Grandes Lagos, hay rostros concretos antes que intereses de parte, por legítimos que sean. En las guerras y conflictos hay seres humanos singulares, hermanos y hermanas nuestros, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, niños y niñas, que lloran, sufren y mueren. Seres humanos que se convierten en material de descarte cuando la actividad consiste sólo en enumerar problemas, estrategias y discusiones.”

También pudo visitar el campo de concentración de Auschwitz, como hizo Benedicto XVI en 2006, y el Santuario Mariano de Czestochowa.

Luego, en una multitudinaria Misa celebrada el 4 de septiembre del 2016 en la Plaza de San Pedro en el Vaticano, a la que se calcula asistieron unas 120 mil personas, el Papa Francisco canonizó a Santa Teresa de Calcuta. El 16 de octubre el Papa Francisco canonizó a siete nuevos santos en el Vaticano, entre ellos el niño mexicano José Sánchez del Río, mártir de la guerra cristera, y el sacerdote argentino José Gabriel del Rosario Brochero, el “Cura Brochero”.

En el 2017, visitó el Santuario de Nuestra Señora de Fátima con ocasión del centenario de sus apariciones, y en donde canonizó a dos de los pastorcitos, Santa Jacinta y San Francisco Marto.

En su pontificado, hasta este momento, ha aportado a nuestra Iglesia dos encíclicas. La primera en el año 2013, LUMEN FIDEI (la luz de la fe), y también la encíclica dirigida a todos las personas del mundo, donde se nos hace un fuerte llamado a cuidar nuestra casa común, LAUDATO SI, compartida en el año 2015.

Durante estos cinco años, Francisco nos ha mostrado que el evangelio debe ser motivo de alegría, de esperanza. Nos ha invitado a  callejear la Fe, a no licuar la fe. Nos ha manifestado la importancia de la acogida a los refugiados, a los inmigrantes.

Gracias Papa Francisco por estos cinco años de pontificado, por tu entrega, por mostrarnos que no debemos encerrarnos, sino salir a mostrarle al mundo que Dios esta siempre para todos, que su amor nos sana, nos limpia, y que nos lleva a lugares donde nunca imaginamos estar. Probablemente vos Francisco de pequeño no sabías lo que te esperaba, pero te dejaste seducir por esa voz que llama, que alcanza, y una vez que eso sucede ya no hay marcha atrás. Gracias por volver el corazón al Señor, por aceptar todo lo que implica ser el sucesor de San Pedro, con sus días grises, con sus momentos de incertidumbre, pero ante todo respondiendo SÍ a Dios, y ante ello, respondiendo afirmativamente a la Iglesia.

 

Dios guíe tu ministerio, ¡felices cinco años de pontificado!

 

Del santo Evangelio según san Juan 5, 1-16

Del santo Evangelio según san Juan 5, 1-16

En un día de fiesta para los judíos, cuando Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, una piscina llamada Betesdá, en hebreo, con cinco pórticos, bajo las cuales yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban la agitación del agua. Porque el ángel del Señor descendía de vez en cuando a la piscina, agitaba el agua y, el primero que entraba en la piscina, después de que el agua se agitaba, quedaba curado de cualquier enfermedad que tuviera. Entre ellos estaba un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.

Al verlo ahí tendido, y sabiendo que llevaba mucho tiempo en tal estado, Jesús le dijo: “¿Quieres curarte?” Le respondió el enfermo: “Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se agita el agua. Cuando logro llegar, ya otro ha bajado antes que yo”. Jesús le dijo: “Levántate, toma tu camilla y anda”. Y al momento el hombre quedó curado, tomó su camilla y se puso a andar.

Aquel día era sábado, por eso los judíos le dijeron al que había sido curado: “No te es lícito cargar tu camilla”. Pero él contestó: “El que me curó me dijo: “Toma tu camilla y anda”. Ellos le preguntaron: “¿Quién es el que te dijo: “Toma tu camilla y anda?”. Pero el que había sido curado no lo sabía, porque Jesús había desaparecido entre la muchedumbre. Más tarde lo encontró Jesús en el templo y le dijo: “Mira, ya quedaste sano. No peques más, no sea que te vaya a suceder algo peor”. Aquel hombre fue y les contó a los judíos que el que lo había curado era Jesús. Por eso los judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en sábado.

Palabra del Señor.

Meditación para el Santo Evangelio del día. 

Cristo es un médico que hace las cosas al revés. Normalmente, cuando alguien está enfermo va en busca de un médico o de una cura. Si nos duele la cabeza vamos por una aspirina; si nos caemos, vamos a que nos enyesen la mano o el pie. Pero nunca viene la medicina ni el médico hacia nosotros.

Cristo le dijo al hombre del evangelio: ¿Quieres curarte? En esta Semana Santa Cristo, una vez más, sale a nuestro encuentro. Él sabe más que nosotros mismos de qué estamos enfermos, pero debemos aceptar nuestras enfermedades.

Dejarnos sumergir en el océano de la misericordia de Dios es la cura de nuestros males.

Peregrinar a Tierra Santa para entender las circunstancias

El Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, Card. Leonardo Sandri ha escrito una carta dirigida a todos los Obispos del mundo con ocasión de la Colecta Pro Tierra Santa que se desarrollará el próximo Viernes Santo.

Una colecta que  – tal y como escribe el Prefecto – es para los fieles “una ocasión propicia para hacerse uno con nuestros hermanos de Tierra Santa y de Oriente Medio” y desde donde, desgraciadamente continúa llegándonos “el grito de miles de personas que carecen de todo, incluso a veces de la misma dignidad de hombres, rompiendo nuestros corazones e invitándonos a abrazarles con caridad cristiana”.

“ Las parroquias prosiguen su servicio pastoral con atención preferencial por los pobres ”

Se trata de una colecta que proviene de la voluntad de los Papas para mantener un fuerte vínculo entre todos los cristianos en el mundo y los Santos Lugares y con la que pese a los desafíos e inseguridades,  “las parroquias prosiguen su servicio pastoral con atención preferencial por los pobres; las escuelas y lugares de encuentro entre cristianos y musulmanes” asegura el Cardenal Sandri.

Los territorios que se benefician de diversas formas de apoyo de esta recolecta son: Jerusalén, Palestina, Israel, Jordania, Chipre, Siria, Líbano, Egipto, Etiopía, Eritrea, Turquía, Irán e Irak. Lugares en los que los hospitales, ambulatorios, las casas de beneficencia y los centros de encuentro “continúan acogiendo a los afligidos y necesitados, prófugos y refugiados, y a las personas de cualquier edad y religión heridas por el horror de la guerra” bajo la esperanza de alcanzar “un futuro de respeto y colaboración” – dice Sandri en su carta.

En la carta también recuerda a “las miles de familias que han escapado de la violencia de la guerra en Siria e Irak” y que cuentan con tantos niños y jóvenes en edad escolar “los cuales confían en nuestra generosidad” – continúa Sandri – de modo que “puedan volver a la vida escolar y soñar con un futuro mejor”.

 

“ Los rostros de estas personas nos interrogan sobre el sentido de ser cristianos; sus vidas puestas a prueba nos inspiran ”

Asimismo recuerda especialmente “a la pequeña comunidad cristiana del Oriente Medio” que – explica el Prefecto – “continúa sosteniendo la fe entre los desalojados en Irak y Siria, o entre los refugiados en Jordania y el Líbano” asistidos por sus pastores y por religiosos y voluntarios de varios Países. Además, puntualiza que los rostros de estas personas “nos interrogan sobre el sentido de ser cristianos; sus vidas puestas a prueba nos inspiran”.

Por otro lado invita a reanudar las peregrinaciones a Tierra Santa,  porque el conocimiento adquirido y la experiencia vivida en los lugares de nuestra redención, caminando sobre las huellas de Jesús, María, José y los discípulos, “ayudan a profundizar nuestra fe, y también a entender las circunstancias en las que viven los cristianos de Tierra Santa” escribe el Card. Leonardo Sandri.

Peregrinaciones que además – continúa – “constituyen una ayuda muy notable al sostenimiento, aunque sea sólo de supervivencia, de miles de familias”.

“ Vencer el odio con el amor y la tristeza con la alegría ”

Por último, invita a todos en estos días de preparación para la Santa Pascua, a empeñarse en “vencer el odio con el amor y la tristeza con la alegría”, rezando y obrando para que “la paz habite en el corazón de cada una de las personas y, en especial, de nuestros hermanos de Tierra Santa y del Medio Oriente” y desea los mejores resultados de la Colecta.

Una carta escrita en un contexto en el que actualmente los costos son mayores que la colecta y por ello es necesario una mayor cooperación y un generoso compromiso de los cristianos en todo el mundo con nuestros hermanos y hermanas en Tierra Santa y Oriente Medio. Cabe hacer mención a la invitación del Santo Padre Francisco en su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de este año; un mensaje que nos desafía en la necesidad y el compromiso de acoger, proteger, promover e integrar “al hermano en necesidad, especialmente los migrantes y refugiados”.

 

Fuente: http://www.vaticannews.va