Evangelio del dia

Lectura del santo evangelio según san Juan (7,1-2.10.25-30):

EN aquel tiempo, recorría Jesús Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las Tiendas.
Una vez que sus hermanos se hubieron marchado a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas.
Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron:
«¿No es este el que intentan matar? Pues mirad cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que este es el Mesías? Pero este sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene».
Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó:
«A mí me conocéis, y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino que el Verdadero es el que me envía; a ese vosotros no lo conocéis; yo lo conozco, porque procedo de él y él me ha enviado».
Entonces intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora.

Palabra del Señor

 

Meditación del EvangelioEl Evangelio del día te invita a ser prudente. Jesús mismo da ejemplo pues, sabiendo que “los judíos trataban de matarlo”, salió hacia Jerusalén para las fiestas y, como dice la Escritura, “lo hizo sin que la gente se diera cuenta, como incógnito.” Y este modo de actuar no le impidió hablar con libertad.

El actuar con libertad va de la mano con la prudencia. Cuántas veces te has expuesto al peligro por falta de reflexión, solamente por satisfacer tus caprichos, por ejemplo: salir a un evento – fiesta, reunión, concierto, etc., y has regresado a casa a horas poco convenientes. Puedes notar que Jesús salió a celebrar la fiesta de los campamentos, pero lo hizo con prudencia; a ti te invita a disfrutar de la vida saliendo con tus amigos y personas de confianza o realizando cualquier actividad que sea de provecho en todos los ámbitos de tu vida, pero actuando con prudencia.

Aprende a cuidar tu relación, sea matrimonial o de noviazgo o amistad. Si eres padre y madre, cuida a tus hijos, conversa con ellos, muéstrales y dales amor más que tecnologías y cosas superficiales; recuerda que los hijos necesitan el calor de sus papas, más que la compañía de las institutrices – nanas -, necesitan de tus palabras no de tus mensajes de texto. Si eres hija(o) y sientes la lejanía de tus padres, comprende que probablemente ellos no lo hacen por mal, simplemente no saben cómo acercarse a ti y, en el fondo, llevan heridas que deben de sanar. Jesús cuidó a su familia y a sus discípulos, dejó que ellos fuesen antes y luego llegó para seguir enseñando.

Tal vez te preguntas qué tiene que ver el cuidar a tu familia con la prudencia en tu forma de actuar. La respuesta es simple, nuestro comportamiento es un reflejo de lo que vivimos en nuestro círculo familiar y, cuanto más fuerte sea el lazo familiar, el comportamiento con los amigos, en el colegio o universidad – si eres joven -, en el trabajo o proyectos que realices – si eres soltera(o) o casada(o) -, será el de una persona prudente que sabe vivir la vida siendo libre en su actuar.

Evangelio del día.

Lectura del santo evangelio según san Juan (5,31-47):

EN aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos:
«Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero. Hay otro que da testimonio de mí, y sé que es verdadero el testimonio que da de mí.
Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio en favor de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que vosotros os salvéis. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis gozar un instante de su luz.
Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido llevar a cabo, esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado.
Y el Padre que me envió, él mismo ha dado testimonio de mí. Nunca habéis escuchado su voz, ni visto su rostro, y su palabra no habita en vosotros, porque al que él envió no lo creéis.
Estudiáis las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues ellas están dando testimonio de mí, ¡y no queréis venir a mí para tener vida! No recibo gloria de los hombres; además, os conozco y sé que el amor de Dios no está en vosotros.
Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibisteis; si otro viene en nombre propio, a ese sí lo recibiréis.
¿Cómo podréis creer vosotros, que aceptáis gloria unos de otros y no buscáis la gloria que viene del único Dios? No penséis que yo os voy a acusar ante el Padre, hay uno que os acusa: Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza. Si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero, si no creéis en sus escritos, ¿cómo vais a creer en mis palabras?».

Palabra del Señor

 

Meditación del Evangelio: 

Las palabras en el Evangelio de hoy son duras de asimilar. Cristo asume una actitud severa, casi de enfado y reproche ante aquellos que no lograban abrirse a creer en Él. No deja de insistir en su anuncio de conversión. ¡Él de verdad quiere que todos los hombres y mujeres se salven!

Si somos honestos, vemos también en nosotros mismos que hay aspectos que todavía no agradan a Jesús del todo. Tal vez son cosas pequeñas, detalles; pero para el corazón que ama ningún detalle es demasiado pequeño. Tal vez son hábitos ya consolidados; pero para el corazón que ama nunca es tarde, nunca nada es demasiado duro. Y quién sabe si ésta será la Cuaresma en que hemos podido crecer un poco más en el amor…

El Señor reprocha sin reservas. No lo hace por una especie de amor propio herido; lo hace porque viene a hablarnos del amor del Padre; lo hace porque viene a darnos lo que en el fondo del alma tanto ansiamos… ¡Ojalá escuchemos hoy su voz! ¡Ojalá su reproche no sea en vano!

Éstos son los testigos del reproche: un Padre que ama infinitamente, y un alma –¡nuestra propia alma! – que tiene sed de vida eterna. El reproche es duro, y pensar en ello nos incomoda, sin duda. Pero sabemos que en la corrección hay esperanza de cambio, y que Cristo es el primer interesado en nosotros. ¡Acudamos a Él para tener Vida!

Audiencia general del Papa Francisco

En el miércoles 14 de marzo, el Papa Francisco presidió la Audiencia General en la plaza de san Pedro. Prosiguiendo con la catequesis sobre la Santa Misa meditó, a partir del relato de la aparición de Jesús a los discípulos de Emaús, sobre la oración del Padre nuestro, y la fracción del pan.

La oración del Señor hace resonar en nosotros los mismos sentimientos de Jesús por el Padre 

El Santo Padre explicó, en primer lugar, que cuando rezamos el Padrenuestro, rezamos como lo hacía Jesús: “es la oración que hizo Jesús -dijo -, Él nos la enseñó cuando los discípulos le dijeron ‘enséñanos a rezar’. ¡Es bello rezar como rezaba Jesús!”, exclamó también, y añadió que la oración del Padre nuestro, que se nos entregó en el día de nuestro Bautismo, “hace resonar en nosotros los mismos sentimientos de Cristo Jesús”.

“El rito de la Comunión en la Misa comienza con el rezo del «Padre nuestro». Es la oración por excelencia de los hijos de Dios. Con ella nos dirigimos a Dios llamándole “Padre”; esta es la mejor manera de prepararnos para recibir a Jesús en la Comunión. En ella pedimos el «pan nuestro de cada día», con una referencia particular al Pan eucarístico que necesitamos para vivir como hijos de Dios”.

A veces se reza el Padre nuestro “sin conexión”

Destacando el profundo significado del Padre nuestro, el Pontífice se detuvo a razonar sobre  las veces en que algunas personas recitan el Padre nuestro, “sin saber” lo que se dice. Recordó que cuando rezamos el Padre nuestro nos conectamos con el Padre que nos ama, y precisó que es el Espíritu quien nos da esta “conexión”, “este sentimiento de Hijos de Dios”.

“ El Padrenuestro hace resonar en nosotros los mismos sentimientos de Jesús ”

No es fácil perdonar a las personas que nos ofendieron, debemos pedir la gracia

“Imploramos también a Dios que perdone nuestras ofensas, y nos comprometemos al mismo tiempo a perdonar a los que nos han ofendido”. En este mismo punto de la catequesis que impartió en italiano, el Papa se detuvo para observar que no es fácil perdonar a las personas que nos ofendieron, y también para indicar que ello es una gracia que debemos pedir. “Señor enséname a perdonar como tú me has perdonado”, rezó.

“Así, abriéndonos al perdón de Dios nos disponemos a vivir el amor fraterno. Y por último le pedimos que nos libre del mal, que nos separa de Él y nos aleja de nuestros hermanos”, continuó.

El Señor da la Paz  y la gracia de perdonar a los que nos han ofendido

 

Sucesivamente Francisco se refirió al rito de la paz, que es precedido por la oración del sacerdote que a nombre de todos suplica: “Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días”, y profundizó que el intercambio del gesto de paz en el rito romano es porque “no es posible comunicar el único pan que nos hace un solo Cuerpo en Cristo, sin reconocernos pacificados en el amor fraterno”, puesto que  “la paz de Cristo no puede radicarse en un corazón incapaz de vivir la fraternidad y de recomponerla tras haberla herido”.

“Con el rito de la paz – dijo – se expresa la unión y el amor mutuo antes de acercarnos al Sacramento. Después tiene lugar la fracción del Pan. Es el gesto que Jesús realizó en la Última Cena y que permitió a los discípulos reconocerlo después de la Resurrección, como en Emaús. La fracción del Pan está acompañada por la invocación del “Cordero de Dios”, que es la imagen bíblica usada por Juan el Bautista para identificar a Jesús como Aquél que quita el pecado del mundo. En el Pan eucarístico, que se parte para la vida del mundo, reconocemos al verdadero Cordero de Dios, que es Cristo, y le suplicamos: “Ten piedad de nosotros…y danos la paz”.

No olvidar la gran oración de Jesús

El Romano Pontífice concluyó la catequesis en italiano señalando que las invocaciones «Ten piedad de nosotros», «dónanos la paz», nos ayudan a disponer nuestro ánimo para participar en el banquete eucarístico,  e invitó a no olvidar “la gran oración” que nos enseñó Jesús, es decir, la oración con la que Él rezaba al padre. “Esta oración nos prepara a la comunión”, dijo, e invitó a todos los presentes a concluir rezando cada uno en su idioma el Padre nuestro.
Fuente: http://Vatican News

Evangelio del día.

Lectura del santo evangelio según san Juan (5,17-30):

EN aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos:
«Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo».
Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no solo quebrantaba el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios.
Jesús tomó la palabra y les dijo:
«En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta sino lo que viere hacer al Padre. Lo que hace este, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que esta, para vuestro asombro.
Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere.
Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo todo el juicio, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió.
En verdad, en verdad os digo: quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado ya de la muerte a la vida.
En verdad, en verdad os digo: llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán.
Porque, igual que el Padre tiene vida en sí mismo, así ha dado también al Hijo tener vida en sí mismo. Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre.
No os sorprenda esto, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio.
Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió».

Palabra del Señor

 

Meditación del Evangelio: “Yo les aseguro que, quien escucha mi palabra y cree en el que me envió, tiene vida eterna y no será condenado en el juicio, porque ya pasó de la muerte a la vida”. Quiero detenerme a meditar esta frase que puede decir mucho a mi vida.

Escuchar tu palabra. Es la primera indicación que me das. Es necesario en este tiempo de Cuaresma entrar en contacto directo contigo a través de la Escritura. Es allí donde escucho tu voz, oigo lo que quieres para mí. Basta con un poco de fe y atención para descubrir los susurros que me das por medio de tu Evangelio.

Creer en el que me envió. La cuaresma es también tiempo de fe. Me invitas a creer en el Padre que te ha enviado para salvarme. No basta con escuchar, es necesario dar el paso y creer. Si la Escritura muestra el camino a seguir, la fe es la respuesta, la disposición firme a ir por esa vía marcada.

Tiene vida eterna. El camino que me muestras es el camino de la salvación. Es un camino estrecho y difícil, pero de nuevo, no estoy solo: contigo lo puedo recorrer. Como cristiano no puedo olvidar jamás que me has creado para la vida eterna, y todo lo que hago en esta vida está en dirección a esa meta.

Pasar de la muerte a la vida. Allí donde se abría un abismo, Tú has tendido un puente con tu cruz. Pasar de la muerte a la vida era algo que sólo podías hacer Tú. Gracias, Señor, por la redención con la que me has abierto el paso a la vida de salvación. Gracias, porque esto es lo que reviviré en esta Semana Santa que se acerca.

Cinco años sirviendo a la Iglesia. ¡Gracias Francisco por tu alegría!

Recordamos aquel día con suma alegría, aquel 13 de marzo del año 2013, en el que el Arzobispo de Buenos Aires (Argentina), para aquellos días el Cardenal Jorge Mario Bergoglio, fuera elegido como sucesor de San Pedro, convirtiéndose en el primer Papa latinoamericano y además  jesuita.

Francisco llega en momento importante para la Iglesia, un momento en el que eran necesarios ciertos cambios, ciertas transformaciones. Se dice que los cardenales acordaron que fuese cual fuese el elegido, este debía impulsar una reforma profunda a la Curia romana. Y hemos seguido de lleno el caminar del Papa Francisco, que ha cumplido y demostrado ser el Papa para estos tiempos.

Luego de un mes de ser electo, Francisco creó un Consejo para la reforma institucional de la curia en la que participan 9 cardenales de su confianza, al que se conoce como C9. Una de las tareas en las que más se ha comprometido el Pontífice para garantizar la transparencia financiera del Vaticano es la reforma económica de los distintos estamentos de la Curia y por ello creó el Consejo y la Secretaría de Economía, presidido por el Cardenal George Pell.

El primer viaje al extranjero  que realizó el Papa Francisco fue a Brasil (Río de Janeiro) del 22 al 20 de julio del mismo año, a la  XXVIII Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), un evento que convoca a los jóvenes de todo el mundo en torno a la figura del sumo pontífice. Durante el evento, el Papa destacó por su llamado a los jóvenes para “meterse en la vida” y no verla pasar desde el balcón, ser protagonistas del cambio, interesarse por la política y los problemas sociales y no dejarse ganar por la apatía. Además, al despedirse de los jóvenes, les pidió “ser revolucionarios” e ir “contracorriente”, contra esa “cultura de lo provisional”.

Tal vez el viaje más impactante fue el que realizó a Sri Lanka y Filipinas en enero del 2015. En este último el Santo Padre celebró una Misa en la capital (Manila) ante más de seis millones de personas, un evento que quedará en la historia como la Eucaristía más multitudinaria que se ha celebrado en el mundo.

En sus viajes apostólicos Francisco ha hecho un fuerte llamado por la paz, por la unión, por acoger al necesitado, y los más vulnerables.

   Uno de los momentos más importantes durante este pontificado, fue la convocatoria para el Jubileo Extraordinario de la Misericordia. Con un lema profundamente abrazador “Seamos misericordiosos como el Padre” con este lema se nos hace una llamada la conciencia, sobre la razón de ser de la Iglesia, la iglesia que es misionera por naturaleza… Y al ser misionera debe ser a su vez misericordiosa, compasiva.El Año Santo comenzó con la apertura de la Puerta Santa en la Basílica Vaticana durante la Solemnidad de la Inmaculada Concepción el 8 de diciembre. Cabe mencionar que durante el año Santo,  Francisco realizó visitó Cuba y Estados Unidos.

En su pontificado ha asistido a los Sínodos, ha sido invitado a ofrecer discursos, uno de ellos fue su visita a la ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS (ONU).

Extraemos una parte de su discurso en la ONU “En ese sentido, no faltan duras pruebas de las consecuencias negativas de las intervenciones políticas y militares no coordinadas entre los miembros de la comunidad internacional. Por eso, aun deseando no tener la necesidad de hacerlo, no puedo dejar de reiterar mis repetidos llamamientos en relación con la dolorosa situación de todo el Oriente Medio, del norte de África y de otros países africanos, donde los cristianos, junto con otros grupos culturales o étnicos e incluso junto con aquella parte de los miembros de la religión mayoritaria que no quiere dejarse envolver por el odio y la locura, han sido obligados a ser testigos de la destrucción de sus lugares de culto, de su patrimonio cultural y religioso, de sus casas y haberes y han sido puestos en la disyuntiva de huir o de pagar su adhesión al bien y a la paz con la propia vida o con la esclavitud.

Estas realidades deben constituir un serio llamado a un examen de conciencia de los que están a cargo de la conducción de los asuntos internacionales. No solo en los casos de persecución religiosa o cultural, sino en cada situación de conflicto, como Ucrania, Siria, Irak, en Libia, en Sudán del Sur y en la región de los Grandes Lagos, hay rostros concretos antes que intereses de parte, por legítimos que sean. En las guerras y conflictos hay seres humanos singulares, hermanos y hermanas nuestros, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, niños y niñas, que lloran, sufren y mueren. Seres humanos que se convierten en material de descarte cuando la actividad consiste sólo en enumerar problemas, estrategias y discusiones.”

También pudo visitar el campo de concentración de Auschwitz, como hizo Benedicto XVI en 2006, y el Santuario Mariano de Czestochowa.

Luego, en una multitudinaria Misa celebrada el 4 de septiembre del 2016 en la Plaza de San Pedro en el Vaticano, a la que se calcula asistieron unas 120 mil personas, el Papa Francisco canonizó a Santa Teresa de Calcuta. El 16 de octubre el Papa Francisco canonizó a siete nuevos santos en el Vaticano, entre ellos el niño mexicano José Sánchez del Río, mártir de la guerra cristera, y el sacerdote argentino José Gabriel del Rosario Brochero, el “Cura Brochero”.

En el 2017, visitó el Santuario de Nuestra Señora de Fátima con ocasión del centenario de sus apariciones, y en donde canonizó a dos de los pastorcitos, Santa Jacinta y San Francisco Marto.

En su pontificado, hasta este momento, ha aportado a nuestra Iglesia dos encíclicas. La primera en el año 2013, LUMEN FIDEI (la luz de la fe), y también la encíclica dirigida a todos las personas del mundo, donde se nos hace un fuerte llamado a cuidar nuestra casa común, LAUDATO SI, compartida en el año 2015.

Durante estos cinco años, Francisco nos ha mostrado que el evangelio debe ser motivo de alegría, de esperanza. Nos ha invitado a  callejear la Fe, a no licuar la fe. Nos ha manifestado la importancia de la acogida a los refugiados, a los inmigrantes.

Gracias Papa Francisco por estos cinco años de pontificado, por tu entrega, por mostrarnos que no debemos encerrarnos, sino salir a mostrarle al mundo que Dios esta siempre para todos, que su amor nos sana, nos limpia, y que nos lleva a lugares donde nunca imaginamos estar. Probablemente vos Francisco de pequeño no sabías lo que te esperaba, pero te dejaste seducir por esa voz que llama, que alcanza, y una vez que eso sucede ya no hay marcha atrás. Gracias por volver el corazón al Señor, por aceptar todo lo que implica ser el sucesor de San Pedro, con sus días grises, con sus momentos de incertidumbre, pero ante todo respondiendo SÍ a Dios, y ante ello, respondiendo afirmativamente a la Iglesia.

 

Dios guíe tu ministerio, ¡felices cinco años de pontificado!

 

Del santo Evangelio según san Juan 5, 1-16

Del santo Evangelio según san Juan 5, 1-16

En un día de fiesta para los judíos, cuando Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, una piscina llamada Betesdá, en hebreo, con cinco pórticos, bajo las cuales yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban la agitación del agua. Porque el ángel del Señor descendía de vez en cuando a la piscina, agitaba el agua y, el primero que entraba en la piscina, después de que el agua se agitaba, quedaba curado de cualquier enfermedad que tuviera. Entre ellos estaba un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.

Al verlo ahí tendido, y sabiendo que llevaba mucho tiempo en tal estado, Jesús le dijo: “¿Quieres curarte?” Le respondió el enfermo: “Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se agita el agua. Cuando logro llegar, ya otro ha bajado antes que yo”. Jesús le dijo: “Levántate, toma tu camilla y anda”. Y al momento el hombre quedó curado, tomó su camilla y se puso a andar.

Aquel día era sábado, por eso los judíos le dijeron al que había sido curado: “No te es lícito cargar tu camilla”. Pero él contestó: “El que me curó me dijo: “Toma tu camilla y anda”. Ellos le preguntaron: “¿Quién es el que te dijo: “Toma tu camilla y anda?”. Pero el que había sido curado no lo sabía, porque Jesús había desaparecido entre la muchedumbre. Más tarde lo encontró Jesús en el templo y le dijo: “Mira, ya quedaste sano. No peques más, no sea que te vaya a suceder algo peor”. Aquel hombre fue y les contó a los judíos que el que lo había curado era Jesús. Por eso los judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en sábado.

Palabra del Señor.

Meditación para el Santo Evangelio del día. 

Cristo es un médico que hace las cosas al revés. Normalmente, cuando alguien está enfermo va en busca de un médico o de una cura. Si nos duele la cabeza vamos por una aspirina; si nos caemos, vamos a que nos enyesen la mano o el pie. Pero nunca viene la medicina ni el médico hacia nosotros.

Cristo le dijo al hombre del evangelio: ¿Quieres curarte? En esta Semana Santa Cristo, una vez más, sale a nuestro encuentro. Él sabe más que nosotros mismos de qué estamos enfermos, pero debemos aceptar nuestras enfermedades.

Dejarnos sumergir en el océano de la misericordia de Dios es la cura de nuestros males.

Peregrinar a Tierra Santa para entender las circunstancias

El Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, Card. Leonardo Sandri ha escrito una carta dirigida a todos los Obispos del mundo con ocasión de la Colecta Pro Tierra Santa que se desarrollará el próximo Viernes Santo.

Una colecta que  – tal y como escribe el Prefecto – es para los fieles “una ocasión propicia para hacerse uno con nuestros hermanos de Tierra Santa y de Oriente Medio” y desde donde, desgraciadamente continúa llegándonos “el grito de miles de personas que carecen de todo, incluso a veces de la misma dignidad de hombres, rompiendo nuestros corazones e invitándonos a abrazarles con caridad cristiana”.

“ Las parroquias prosiguen su servicio pastoral con atención preferencial por los pobres ”

Se trata de una colecta que proviene de la voluntad de los Papas para mantener un fuerte vínculo entre todos los cristianos en el mundo y los Santos Lugares y con la que pese a los desafíos e inseguridades,  “las parroquias prosiguen su servicio pastoral con atención preferencial por los pobres; las escuelas y lugares de encuentro entre cristianos y musulmanes” asegura el Cardenal Sandri.

Los territorios que se benefician de diversas formas de apoyo de esta recolecta son: Jerusalén, Palestina, Israel, Jordania, Chipre, Siria, Líbano, Egipto, Etiopía, Eritrea, Turquía, Irán e Irak. Lugares en los que los hospitales, ambulatorios, las casas de beneficencia y los centros de encuentro “continúan acogiendo a los afligidos y necesitados, prófugos y refugiados, y a las personas de cualquier edad y religión heridas por el horror de la guerra” bajo la esperanza de alcanzar “un futuro de respeto y colaboración” – dice Sandri en su carta.

En la carta también recuerda a “las miles de familias que han escapado de la violencia de la guerra en Siria e Irak” y que cuentan con tantos niños y jóvenes en edad escolar “los cuales confían en nuestra generosidad” – continúa Sandri – de modo que “puedan volver a la vida escolar y soñar con un futuro mejor”.

 

“ Los rostros de estas personas nos interrogan sobre el sentido de ser cristianos; sus vidas puestas a prueba nos inspiran ”

Asimismo recuerda especialmente “a la pequeña comunidad cristiana del Oriente Medio” que – explica el Prefecto – “continúa sosteniendo la fe entre los desalojados en Irak y Siria, o entre los refugiados en Jordania y el Líbano” asistidos por sus pastores y por religiosos y voluntarios de varios Países. Además, puntualiza que los rostros de estas personas “nos interrogan sobre el sentido de ser cristianos; sus vidas puestas a prueba nos inspiran”.

Por otro lado invita a reanudar las peregrinaciones a Tierra Santa,  porque el conocimiento adquirido y la experiencia vivida en los lugares de nuestra redención, caminando sobre las huellas de Jesús, María, José y los discípulos, “ayudan a profundizar nuestra fe, y también a entender las circunstancias en las que viven los cristianos de Tierra Santa” escribe el Card. Leonardo Sandri.

Peregrinaciones que además – continúa – “constituyen una ayuda muy notable al sostenimiento, aunque sea sólo de supervivencia, de miles de familias”.

“ Vencer el odio con el amor y la tristeza con la alegría ”

Por último, invita a todos en estos días de preparación para la Santa Pascua, a empeñarse en “vencer el odio con el amor y la tristeza con la alegría”, rezando y obrando para que “la paz habite en el corazón de cada una de las personas y, en especial, de nuestros hermanos de Tierra Santa y del Medio Oriente” y desea los mejores resultados de la Colecta.

Una carta escrita en un contexto en el que actualmente los costos son mayores que la colecta y por ello es necesario una mayor cooperación y un generoso compromiso de los cristianos en todo el mundo con nuestros hermanos y hermanas en Tierra Santa y Oriente Medio. Cabe hacer mención a la invitación del Santo Padre Francisco en su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de este año; un mensaje que nos desafía en la necesidad y el compromiso de acoger, proteger, promover e integrar “al hermano en necesidad, especialmente los migrantes y refugiados”.

 

Fuente: http://www.vaticannews.va

Evangelio del día

Del santo Evangelio según san Juan 4, 43-54

En aquel tiempo, Jesús salió de Samaria y se fue a Galilea. Jesús mismo había declarado que a ningún profeta se le honra en su propia patria. Cuando llegó, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que él había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían estado allí.

Volvió entonces a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había allí un funcionario real, que tenía un hijo enfermo en Cafarnaúm. Al oír que Jesús había venido de Judea a Galilea, fue a verlo y le rogó que fuera a curar a su hijo, que se estaba muriendo. Jesús le dijo: “Si no ven ustedes señales y prodigios, no creen”. Pero el funcionario del rey insistió: “Señor, ven antes de que mi muchachito muera”. Jesús le contestó: “Vete, tu hijo ya está a sano”.

Aquel hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Cuando iba llegando, sus criados le salieron al encuentro para decirle que su hijo ya estaba sano. Él les pregunto a qué hora había empezado la mejoría. Le contestaron: “Ayer, a la una de la tarde, se le quitó la fiebre”. El padre reconoció que a esa misma hora Jesús le había dicho: ‘Tu hijo ya está sano’, y creyó con todos los de su casa.

Éste fue el segundo signo que hizo Jesús al volver de Judea a Galilea.

Palabra del Señor.

Meditación del Evangelio:

Cuando nos acercamos a Dios infinitamente bondadoso y generoso, ¿qué es lo que buscamos?La historia del funcionario real puede parecer un espejo que refleja cada una de nuestras vidas cuando nos hemos acercado a Jesús buscando tan sólo lo que nos puede dar. Nos podremos haber dirigido a Él pidiendo un milagro con una actitud tal vez egoísta, con una fe que pudo haberse fundado sobre intereses pasajeros.

Hay una gran dificultad para todas aquellas personas que han recibido abundantes cosas de parte de este Dios compasivo y misericordioso. Se trata del peligro de confiar en los milagros que se nos donan y, de este modo, olvidarnos del autor de los milagros.

Los dones personales, los sorprendentes milagros, toda la creación, los podemos ver como la seguridad sobre la cual fundamos nuestra vida católica.

El Papa asiste a la tercera predicación de Cuaresma

La humildad como sobriedad

El concepto decisivo que San Pablo introduce en el discurso en torno a la humildad – afirmó el Predicador – es el concepto de verdad. Dios ama al humilde porque el humilde está en la verdad; es un hombre verdadero, auténtico. Él castiga la soberbia, porque la soberbia, antes aún que arrogancia, es mentira. Todo lo que en el hombre no es humildad es mentira.

Y recordó que “al abajarse, el hombre se acerca a la verdad. A la vez que, como dice San Juan: “Dios es luz”, es verdad, y no puede encontrar al hombre sino en la verdad. Él da su gracia al humilde porque sólo el humilde es capaz de reconocer la gracia. A lo que destacó que Santa Teresa de Jesús escribió: “Me preguntaba un día por qué motivo el Señor ama tanto la humildad y me vino a la mente de repente, sin ninguna reflexión mía, que esto debe ser porque él es la suma verdad y la humildad es la verdad”.

¿Qué tienes que no hayas recibido?

A propósito de esta verdad sobre nosotros mismos, el Padre Cantalamessa afirmó que el Apóstol Pablo no nos deja en la vaguedad o en la superficie, puesto que algunas de sus frases lapidarias, contenidas en otras Cartas, y pero pertenecientes a este mismo orden de ideas, tienen el poder de escapar a toda “excusa” y hacernos ir realmente a fondo en el descubrimiento de la verdad.

Una de tales frases dice: “¿Qué tienes que no hayas recibido? Y si lo has recibido, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?”. Lo que significa que hay una sola cosa que no he recibido, que es sólo mía, y es el pecado. De ahí que la “justa valoración” de sí mismo – explicó el Predicador –  sea “¡reconocer nuestra nada!”. ¡Es éste el terreno sólido, al que tiende la humildad!

Humildad y humillaciones

El Predicador también afirmó que no debemos engañarnos creyendo que hemos alcanzado la humildad sólo porque la palabra de Dios y el ejemplo de María nos hayan llevado a descubrir nuestra nada. Se ve hasta qué punto hemos llegado en materia de humildad – prosiguió – cuando la iniciativa pasa de nosotros a los demás, es decir, cuando ya no somos nosotros los que reconocemos nuestros defectos y errores, sino que son los demás los que lo hacen; cuando no sólo somos capaces de decirnos la verdad, sino también somos capaces de dejárnosla decir, con gusto, por otros. En otras palabras, se ve en los reproches, en las correcciones, en las críticas y en las humillaciones.

Hacia el final de su predicación, el Padre Cantalamessa recordó que cuando nos encontremos envueltos en pensamientos y aspiraciones de gloria humana, echemos en la mezcla de estos pensamientos, como una antorcha ardiente, la palabra que Jesús mismo utilizó y que nos dejó: “¡Yo no busco mi gloria!”. Y dijo que ella tiene el poder “casi sacramental” de realizar lo que significa, para disipar dichos pensamientos.

“La humildad –  reafirmó – es una lucha que dura toda la vida y se extiende a cada aspecto de la vida. El orgullo es capaz de alimentarse tanto del mal como del bien y sobrevivir, por lo tanto, en cualquier situación y en cualquier clima. Más aún, a diferencia de lo que sucede con cualquier otro vicio, el bien, no el mal, es el caldo de cultivo preferido de este terrible virus”.

De manera que “la vanagloria es capaz de transformar en acto de orgullo nuestro mismo tender a la humildad”. Y con la gracia, “podemos salir vencedores también de esta terrible batalla”. ¿De qué manera? “Reconociendo humildemente – dijo el Predicador – que eres una nada soberbia. Así, Dios es glorificado también por nuestro propio orgullo”.

Fuente: http://www.vaticannews.va/es/papa/news/2018-03/el-papa-asiste-a-la-tercera-predicacion-de-cuaresma-9-de-marzo.html

 

PAPA: ACCIONES CONCRETAS PARA LIBERAR A LOS ESCLAVOS DE HOY VIERNES 9 DE MARZO

Son inhumanas las condiciones en las que viven millones de migrantes y refugiados. Quien se ve obligado a dejar su patria, y muy a menudo, es víctimas de engaños, violencia y abusos de todo tipo. Son necesarias respuestas eficaces de parte de los Estados para afrontar los desafíos de los fenómenos migratorios. Es lo que afirmó el Papa al encontrarse con los miembros de la Comisión Internacional Católica para las migraciones.

La solicitud de la Iglesia hacia los migrantes y los refugiados, es un testimonio que el mundo entero debe aplicar. Debemos dijo, comprometernos en asegurar que a las palabras sigan las acciones concretas en el signo de una responsabilidad global y compartida.

El Señor, afirmó envió a Moisés donde el Faraón para convencerlo que liberara a su pueblo. Hoy día, dijo el Santo Padre, un pueblo formado por millones de oprimidos espera ser liberado.

Fuente: http://Vatican News PAPA FRANCISCO: LIBERAR A LOS ESCLAVOS DE HOY VIERNES 9 DE MARZO