Celebración: Dos años de la canonización de la Madre Teresa de Calcuta.

No puedo parar de trabajar. Tendré toda la eternidad para descansar. (Madre Teresa).

Recordamos  que, a menos de dos años después de su muerte, a causa de su fama de santidad y de las gracias obtenidas por su intercesión, San Juan Pablo II permitió la apertura de la Causa de Canonización. Así el 19 de octubre de 2003 fue proclamada beata.

Al cumplirse hoy, dos años de su canonización por manos del Papa Francisco, recordamos en algunos textos de ese día de fiesta, en honor de todos los pobres entre los pobres.

«Madre Teresa, a lo largo de toda su existencia, ha sido una generosa dispensadora de la misericordia divina, poniéndose a disposición de todos por medio de la acogida y la defensa de la vida humana, tanto la no nacida como la abandonada y descartada»: así el Papa Francisco en la ceremonia de Canonización, volvía a traer el recuerdo de la santa a través de sus obras. Y proseguía:

«Se ha comprometido en la defensa de la vida proclamando incesantemente que ‘el no nacido es el más débil, el más pequeño, el más pobre’. Se ha inclinado sobre las personas desfallecidas, que mueren abandonadas al borde de las calles, reconociendo la dignidad que Dios les había dado; ha hecho sentir su voz a los poderosos de la tierra, para que reconocieran sus culpas ante los crímenes -¡ante los crímenes!- de la pobreza creada por ellos mismos. La misericordia ha sido para ella la sal que daba sabor a cada obra suya, y la luz que iluminaba las tinieblas de los que no tenían ni siquiera lágrimas para llorar su pobreza y sufrimiento».

«Madre Teresa amaba decir: ‘Tal vez no hablo su idioma, pero puedo sonreír’. Llevemos en el corazón su sonrisa y entreguémosla a todos los que encontremos en nuestro camino, especialmente a los que sufren».

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