Cinco años sirviendo a la Iglesia. ¡Gracias Francisco por tu alegría!

Recordamos aquel día con suma alegría, aquel 13 de marzo del año 2013, en el que el Arzobispo de Buenos Aires (Argentina), para aquellos días el Cardenal Jorge Mario Bergoglio, fuera elegido como sucesor de San Pedro, convirtiéndose en el primer Papa latinoamericano y además  jesuita.

Francisco llega en momento importante para la Iglesia, un momento en el que eran necesarios ciertos cambios, ciertas transformaciones. Se dice que los cardenales acordaron que fuese cual fuese el elegido, este debía impulsar una reforma profunda a la Curia romana. Y hemos seguido de lleno el caminar del Papa Francisco, que ha cumplido y demostrado ser el Papa para estos tiempos.

Luego de un mes de ser electo, Francisco creó un Consejo para la reforma institucional de la curia en la que participan 9 cardenales de su confianza, al que se conoce como C9. Una de las tareas en las que más se ha comprometido el Pontífice para garantizar la transparencia financiera del Vaticano es la reforma económica de los distintos estamentos de la Curia y por ello creó el Consejo y la Secretaría de Economía, presidido por el Cardenal George Pell.

El primer viaje al extranjero  que realizó el Papa Francisco fue a Brasil (Río de Janeiro) del 22 al 20 de julio del mismo año, a la  XXVIII Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), un evento que convoca a los jóvenes de todo el mundo en torno a la figura del sumo pontífice. Durante el evento, el Papa destacó por su llamado a los jóvenes para “meterse en la vida” y no verla pasar desde el balcón, ser protagonistas del cambio, interesarse por la política y los problemas sociales y no dejarse ganar por la apatía. Además, al despedirse de los jóvenes, les pidió “ser revolucionarios” e ir “contracorriente”, contra esa “cultura de lo provisional”.

Tal vez el viaje más impactante fue el que realizó a Sri Lanka y Filipinas en enero del 2015. En este último el Santo Padre celebró una Misa en la capital (Manila) ante más de seis millones de personas, un evento que quedará en la historia como la Eucaristía más multitudinaria que se ha celebrado en el mundo.

En sus viajes apostólicos Francisco ha hecho un fuerte llamado por la paz, por la unión, por acoger al necesitado, y los más vulnerables.

   Uno de los momentos más importantes durante este pontificado, fue la convocatoria para el Jubileo Extraordinario de la Misericordia. Con un lema profundamente abrazador “Seamos misericordiosos como el Padre” con este lema se nos hace una llamada la conciencia, sobre la razón de ser de la Iglesia, la iglesia que es misionera por naturaleza… Y al ser misionera debe ser a su vez misericordiosa, compasiva.El Año Santo comenzó con la apertura de la Puerta Santa en la Basílica Vaticana durante la Solemnidad de la Inmaculada Concepción el 8 de diciembre. Cabe mencionar que durante el año Santo,  Francisco realizó visitó Cuba y Estados Unidos.

En su pontificado ha asistido a los Sínodos, ha sido invitado a ofrecer discursos, uno de ellos fue su visita a la ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS (ONU).

Extraemos una parte de su discurso en la ONU “En ese sentido, no faltan duras pruebas de las consecuencias negativas de las intervenciones políticas y militares no coordinadas entre los miembros de la comunidad internacional. Por eso, aun deseando no tener la necesidad de hacerlo, no puedo dejar de reiterar mis repetidos llamamientos en relación con la dolorosa situación de todo el Oriente Medio, del norte de África y de otros países africanos, donde los cristianos, junto con otros grupos culturales o étnicos e incluso junto con aquella parte de los miembros de la religión mayoritaria que no quiere dejarse envolver por el odio y la locura, han sido obligados a ser testigos de la destrucción de sus lugares de culto, de su patrimonio cultural y religioso, de sus casas y haberes y han sido puestos en la disyuntiva de huir o de pagar su adhesión al bien y a la paz con la propia vida o con la esclavitud.

Estas realidades deben constituir un serio llamado a un examen de conciencia de los que están a cargo de la conducción de los asuntos internacionales. No solo en los casos de persecución religiosa o cultural, sino en cada situación de conflicto, como Ucrania, Siria, Irak, en Libia, en Sudán del Sur y en la región de los Grandes Lagos, hay rostros concretos antes que intereses de parte, por legítimos que sean. En las guerras y conflictos hay seres humanos singulares, hermanos y hermanas nuestros, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, niños y niñas, que lloran, sufren y mueren. Seres humanos que se convierten en material de descarte cuando la actividad consiste sólo en enumerar problemas, estrategias y discusiones.”

También pudo visitar el campo de concentración de Auschwitz, como hizo Benedicto XVI en 2006, y el Santuario Mariano de Czestochowa.

Luego, en una multitudinaria Misa celebrada el 4 de septiembre del 2016 en la Plaza de San Pedro en el Vaticano, a la que se calcula asistieron unas 120 mil personas, el Papa Francisco canonizó a Santa Teresa de Calcuta. El 16 de octubre el Papa Francisco canonizó a siete nuevos santos en el Vaticano, entre ellos el niño mexicano José Sánchez del Río, mártir de la guerra cristera, y el sacerdote argentino José Gabriel del Rosario Brochero, el “Cura Brochero”.

En el 2017, visitó el Santuario de Nuestra Señora de Fátima con ocasión del centenario de sus apariciones, y en donde canonizó a dos de los pastorcitos, Santa Jacinta y San Francisco Marto.

En su pontificado, hasta este momento, ha aportado a nuestra Iglesia dos encíclicas. La primera en el año 2013, LUMEN FIDEI (la luz de la fe), y también la encíclica dirigida a todos las personas del mundo, donde se nos hace un fuerte llamado a cuidar nuestra casa común, LAUDATO SI, compartida en el año 2015.

Durante estos cinco años, Francisco nos ha mostrado que el evangelio debe ser motivo de alegría, de esperanza. Nos ha invitado a  callejear la Fe, a no licuar la fe. Nos ha manifestado la importancia de la acogida a los refugiados, a los inmigrantes.

Gracias Papa Francisco por estos cinco años de pontificado, por tu entrega, por mostrarnos que no debemos encerrarnos, sino salir a mostrarle al mundo que Dios esta siempre para todos, que su amor nos sana, nos limpia, y que nos lleva a lugares donde nunca imaginamos estar. Probablemente vos Francisco de pequeño no sabías lo que te esperaba, pero te dejaste seducir por esa voz que llama, que alcanza, y una vez que eso sucede ya no hay marcha atrás. Gracias por volver el corazón al Señor, por aceptar todo lo que implica ser el sucesor de San Pedro, con sus días grises, con sus momentos de incertidumbre, pero ante todo respondiendo SÍ a Dios, y ante ello, respondiendo afirmativamente a la Iglesia.

 

Dios guíe tu ministerio, ¡felices cinco años de pontificado!

 

Publicado en Noticias.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

9 + 12 =