Evangelio de hoy…

Lectura del santo evangelio según san Mateo (23,1-12):

En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros. Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo. El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

Palabra del Señor.

 

La Iglesia nos propone hoy el comienzo del capítulo 23 de Mateo; volveremos a él el lunes y el martes próximos. ¿Lo escucharemos de verdad?

En el París de 1968 un físico español repartía octavillas a la salida del metro. De repente, apartándose de la reacción de casi todos los demás viandantes, un hombre se dio la vuelta: “¡pero si el papel que usted me ha dado está en blanco!”. “Claro -respondió el militante español-, está en blanco para que usted lo rellene”.

¿Con qué actitud entramos a diario a leer los comentarios de Ciudad Redonda? Demos un paso más: ¿con qué actitud nos colocamos ante la Palabra de Dios de cada día? No dudo de las sanísimas intenciones de la mayoría de nosotros. Pero no está de sobra que nos hagamos algunas preguntas: ¿qué vengo buscando?, ¿a qué estoy dispuesto/a?, ¿qué hemos ido a ver ‘en el desierto’ (Mt 11, 7)?…

Habrá quien lea los comentarios sin leer siquiera los textos sagrados; me temo que algo falla. Habrá quien busque sobre todo palabras ‘para otros’ (qué decir a los fieles, a los chicos de catequesis, a…); ¿y lo que la Palabra nos tiene que decir a cada uno? ¡Cuidado!

Habrá quien busque que la octavilla esté bien llena, y las propuestas de acción bien claras… Los trozos en blanco nos ponen nerviosos. Hace unas décadas se hablaba mucho del miedo a la libertad. Está claro que también tenemos miedo al amor y al compromiso, y al camino compartido y a la corrección… Es admirable que busquemos ayuda, pero tengamos cuidado: hay pasos y respuestas que sólo cada uno de nosotros puede dar. Para ello hay mucha Palabra que escuchar y mucho silencio que hacer. Caminamos. Como siempre, María, silenciosa y sonriente, nos acompaña: vamos bien. ¡Feliz fin de semana!

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